Es curioso la cantidad de leyes, algunas estupidas, otras insuficientes y muchas inexistentes por las que hemos peleado durante años y lo fácil que parece trasgredirlas con total impunidad: ¿De que sirven las leyes si no hay nadie que haga que se cumplan?En esta disyuntiva me centro en el tema que hoy voy a tratar, la ley de costas españolas que se redactó en 1988 y que hoy vuelve a ser tema de actualidad gracias a "Los Chiringuitos", esos establecimientos playeros que ofrecen comidas y bebidas, unas veces mejores, otras peores, algunos con precios razonables, otros con precios abusivos que se encuentran en nuestras costas.
La semana pasada tuve la suerte de poder disfrutar de unos dias de sol y playa en la costa de Cadiz comprendida entre Rota y Chipiona, una mañana leyendo el periódico local leo un titular que anuncía "Cae el primer chiringuito en Chipiona", y es que, amigos, tras mas de veinte años de vigencia de la ley de costas, parece ser que al final alguien ha opinado que sería conveniente hacer algo al respecto de algunos de estos establecimientos que durante años han gozado del privilegio de hacer negocio en terreno "ilegal".
Esta ley prohibe claramente que estos "bares de costa" sean contruidos sobre la arena de la playa, a fin de preservar la conservación de un espacio natural (A menudo lleno de la porquería que generan estos lugares) y público para fines lucrativos.
Sin embargo, parece ser que debía existir alguna relación entre los dueños del negocio y la editorial del périodico en que leí esta noticia en la que se trataba como autenticas victimas de un genocidio a las personas propietarias del mencionado chiringuito; y cito textualmente "El dueño del bar eduardo se echaba a llorar al ver cómo se derrumbaban cuarenta años de recuerdos, de pescadito frito, cervecita y bromas de una clientela que formaba ya una auténtica familia".
Y digo yo, señores, ¿He de recordar que este era un negocio ilegal?, ¿He de recordar que no existía licencía alguna que permitiese a los dueños contruir en estos terrenos? ¿O quiza he de remarcar que lo verdaderamente justo no sería únicamente que se cerrase el establecimiento sino que el dueño devolviese hasta el último céntimo de dinero que ha ganado con la actividad?
Es quizá solo la punta del Iceberg de una larga lista de atrocidades relacionadas con el urbanismo y el respeto del entorno, pero me ha llamado la atención el tratamiento en los medios que demoniza a las autoridades simplemente por hacer cumplir una ley, por hacer algo que viene con un retraso, un retraso de mas de 20 años.
Sin embargo, parece ser que debía existir alguna relación entre los dueños del negocio y la editorial del périodico en que leí esta noticia en la que se trataba como autenticas victimas de un genocidio a las personas propietarias del mencionado chiringuito; y cito textualmente "El dueño del bar eduardo se echaba a llorar al ver cómo se derrumbaban cuarenta años de recuerdos, de pescadito frito, cervecita y bromas de una clientela que formaba ya una auténtica familia".
Y digo yo, señores, ¿He de recordar que este era un negocio ilegal?, ¿He de recordar que no existía licencía alguna que permitiese a los dueños contruir en estos terrenos? ¿O quiza he de remarcar que lo verdaderamente justo no sería únicamente que se cerrase el establecimiento sino que el dueño devolviese hasta el último céntimo de dinero que ha ganado con la actividad?
Es quizá solo la punta del Iceberg de una larga lista de atrocidades relacionadas con el urbanismo y el respeto del entorno, pero me ha llamado la atención el tratamiento en los medios que demoniza a las autoridades simplemente por hacer cumplir una ley, por hacer algo que viene con un retraso, un retraso de mas de 20 años.







